miércoles, 12 de junio de 2013

Un amor infelizmente correspondido

-¿Puedo sentarme?- Pregunto. Tú, sin verme, haces un gesto que no reconozco, levantas tu mochila del lugar aledaño a ti y la pones sobre tus piernas. Me siento. Pasan los minutos, y ninguno dice nada. Como si fuésemos dos desconocidos coincidiendo en el lugar. Pero no es así, ambos lo sabemos.
Tú y yo sentimos lo mismo en aquel beso, un beso que, para cualquier otro, pareciera un beso normal pero no para nosotros. Juntos nos transportamos a un lugar en donde éramos uno y éramos eternos. 5 segundos mágicos. 5 segundos de amor que hoy, en este momento, ya se evaporaron sin darnos tiempo de tratar de hacer algo.
Aún no logro entender muy bien cómo, pero ese gesto de amor nuestro se convirtió en el principio de nuestro final. Grandes amigos enamorados los dos. Pero no destinados a estar juntos. Al menos no por ahora.
Siento erizar mi piel solo con recordar aquellos momentos en los que estábamos tu y yo, sin el taboo de nosotros mismos, sin nuestro miedo por lo desconocido. Los momentos en que éramos felices, en secreto, solo por disfrutar de nuestra compañía.
Pero eso ya se ha terminado, ya no hay más amor secreto entre los dos. Ahora somos dos enamorados que odian la vida por no permitirnos ser felices juntos. En definitiva todo habría sido más fácil sin ese beso mutuamente correspondido. Si tan solo pudiera volver atrás…
Entonces el silencio que compartíamos fue interrumpido por tu voz. Tan cálida, tan dulce, tan perfecta para mí… solo para mí. -¿Puedo salir?- Dices y yo, sin darme cuenta de cómo, me levanto para que salgas y te vayas, esta vez para siempre. Pero no me molesta como debería, porque aunque no queramos admitirlo, nos amamos y algún día nos veremos otra vez.



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